Sobre la revista Estudios Marxistas

¿Por qué necesitamos la revista Estudios Marxistas?

Como organización que articula a investigadores en Colombia, la Red Colombiana de Estudios Marxistas (RCEM) se ha propuesto recuperar una publicación clásica entre los títulos marxistas del país y de toda América Latina: la revista Estudios Marxistas. Creemos que ha llegado el momento de contar con una publicación continua, interdisciplinar y especialmente atenta a los cambios habidos y por venir en nuestro continente, y que además cuente con los más exigentes estándares de calidad científica y reconocimiento institucional.

En el momento de fundar cualquier proyecto político o intelectual es habitual preguntarnos por qué resulta necesario un nuevo comienzo de un tipo de experiencias que ya cuenta con muchas réplicas. Ese no es el caso de las revistas marxistas de carácter académico ─y mucho menos en español─, ya que son escasísimas las opciones especializadas con las que contamos hoy día. Por esta razón, la revista Estudios Marxistas viene a cumplir con una necesidad que ha estado insatisfecha durante demasiado tiempo.

Desde mediados del S. XX hemos asistido a un cambio sostenido y progresivo en el perfil en las contribuciones al pensamiento marxista. El marxismo clásico había puesto a la cabeza del desarrollo de sus ideas principalmente a figuras que se caracterizaban por su compromiso político y social. El marxismo se desarrolló como la expresión consciente de un movimiento. Paulatinamente, del teórico militante se transitó hacia una especialización protagonizada casi exclusivamente por académicos, cada vez más divorciados de la práctica política de sus contemporáneos y, muy a menudo, orgullosos de su independencia intelectual de todo compromiso orgánico. No fue una tendencia absoluta que se cumpliera en todo lugar y en todo momento, pero ha sido habitual que la consecuencia fuera que los grandes exponentes del pensamiento marxista quedaran atrapados entre los muros de las Universidades, más allá de las habituales muestras de solidaridad y apoyo a luchas y conflictos puntuales. Con el cambio de modas intelectuales y de la correlación de fuerzas en las luchas sociales, este marxismo universitario, intelectual, enfrascado en disquisiciones alejadas de las luchas concretas, fue aislándose de la sociedad hasta dejar de ser el referente crítico evidente. Nuestra corriente de pensamiento quedó así fragmentada en innumerables pedazos, en función del gusto o de la sensibilidad personal de cada investigador aislado. Como consecuencia, la agenda de investigación colectiva prácticamente desapareció y su lugar lo tomaron tantas agendas individuales como intereses particulares tuvieran los investigadores quienes, por otra parte, se vieron crecientemente asediados por una lógica de productividad científica neoliberal.

Esta disgregación del que fue un denso «campo marxista» se ha traducido en una dificultad casi insuperable para que las nuevas generaciones puedan basar una carrera académica en el marxismo. Paradójicamente, el marxismo es una corriente de pensamiento cada vez más atractiva para las nuevas cohortes, pero estas se encuentran con la dificultad práctica de hacerlo notar. Existen otras tendencias intelectuales ─desde el pensamiento progresista en su sentido más amplio hasta las decolonialidades y subalternidades, pasando por las diferentes versiones del ecosocialismo─ que se prestan como medios o coartadas en las que seguir desarrollando una vocación por participar y desarrollar la tradición marxista. Dicho en otras palabras: no son tiempos fáciles para un joven investigador ser marxista en la academia y se impone la necesidad de buscar la mejor manera de decir lo que se quiere decir sin decirlo abiertamente.

La RCEM representa un paso importante para subvertir esta situación. La RCEM surgió tras el éxito de repetir durante cuatro años seguidos conferencias internacionales sobre Marx, mientras se comprobaba que similares conferencias, congresos, encuentros, etc. se repetían por todo el mundo en la conmemoración, primero, de los 150 años de la publicación de El Capital (2017), y después con el bicentenario del nacimiento de Marx (2018). Los encuentros puntuales demostraron su éxito al reunir durante unos días a los mismos investigadores que el resto del tiempo siguen atomizados. Cobró sentido entonces pasar a un espacio de colaboración y de intercambio continuo en el tiempo como una red.

Este espacio intelectual y social que es la RCEM necesita, a su vez, de dar cierta materialidad a sus relaciones. Evidentemente, los encuentros continúan siendo la forma más perfecta de lograrlo, pero una revista tiene la doble ventaja de prestarse a ser tanto instrumento como resultado de la colaboración y del intercambio. Como instrumento, la revista es el foro que permite a los investigadores marxistas conectarse entre sí en su labor académica. Como resultado, la revista es la prueba de una comunidad que se reconoce como tal y que avanza recuperando una tradición de pensamiento que había sido dejada a las preferencias individuales de cada investigador. La revista es, por tanto, un medio de articulación interna de la RCEM y también la prueba de que el marxismo puede crecer y expandirse dentro del mundo universitario.

Hasta aquí, Estudios Marxistas se presenta como un elemento de la RCEM al servicio de su objetivo principal: lograr que el marxismo avance en la Universidad. Pero el potencial de una revista como esta va más allá. La fragmentación del marxismo no consistió simplemente en la especialización y atomización de los investigadores universitarios. Otro polo en la fragmentación quedó igualmente aislado: un universo militante en el que la reflexión teórica sobre la práctica política ha sido más la excepción que la regla. Sin embargo, igual que en el caso universitario, también contamos con importantes marxistas en el mundo militante, capaces de aportar los análisis más ricos y señalar los verdaderos problemas de discusión. Es también a ellos a quienes se dirige la revista, con la intención de permitirles compartir sus aportes en un espacio desnutrido de las irremediables luchas de poder propias de partidos y movimientos, para situarlos en el plano más cuidado de la discusión teórica e intelectual.

Creemos que Estudios Marxistas estará cumpliendo con su cometido de ayudar en la rearticulación del campo marxista si logra reunir en sus páginas tanto a los jóvenes investigadores o a los académicos especializados como a los militantes apasionados por la reflexión y el análisis. Para lograrlo con éxito, la clave está en la manera en que podemos interesarnos los unos a los otros. Para interesarnos, para captar la atención de los demás, en un campo tan diverso y desunido en la actualidad, debemos aspirar a captar la imaginación. La revista se propone dos grandes estrategias para lograrlo.

La primera es aquella que podríamos denominar como la de la «experiencia teórica». Es en esta estrategia en la que se ha basado el marxismo en sus últimas décadas, y no ha sido en absoluto un fracaso. Lo que nadie puede dejar de reconocer en la trayectoria de esta tradición intelectual ha sido su capacidad para permitirnos pensar y situarnos con otra mirada en una realidad inmediata que nos resulta confusa y desordenada. Es en este sentido que la producción teórica es también un tipo de «experiencia», en la cual nuestra concepción del mundo se expande, dotando de sentido u orden a lo que antes resultaba incomprensible. La experiencia teórica consiste en llegar a pensar de otra manera los mimos elementos que bien podíamos conocer de antemano gracias a una perspectiva que nos resulte novedosa. Cuando se logra producir este tipo de experiencia, la lectura se vuelve un placer que consiste literalmente en descubrir de nuevo el mundo que habitamos. Apostar por una publicación que nos lleve a esta experiencia teórica implica suponer, acertadamente, que en el marxismo no está todo dicho; bien al contrario, queda mucho por pensar y repensar.

La segunda estrategia para interesarnos en la lectura de los demás es la de mantener siempre presente cuáles son las consecuencias prácticas de cada posición teórica. Esta también ha sido una seña de identidad del marxismo. Desde su mismo origen, la relación entre la teoría y la praxis ha sido la premisa para esta tradición. No es cuestión de plantear un imperativo moral ─como si hubiera algún tipo de mandamiento interno que obliga a conectar una con otra─. Más bien, es cuestión de reconocer explícitamente que toda práctica política es la realización de una determinada concepción teórica del mundo, por implícita que esta esté. Y, del mismo modo, asumir que toda concepción teórica del mundo se materializa en unas prácticas que la concretan. No hay nada mejor para interesarnos mutuamente que el dejar ver a los demás la manera en que nuestra posición teórica se traduce en unas prácticas políticas en lugar de otras y, consecuentemente, mostrando que toda experiencia práctica militante existente está presuponiendo una postura teórica particular que debemos dilucidar.

Para concretar estas dos estrategias, Estudios Marxistas aspira a superar el habitual formato de revista académica estándar, limitada a ser un receptáculo para la yuxtaposición de investigaciones independientes que nada o poco tienen que ver entre sí, y que la mayoría de las veces se desconocen mutuamente. A lo sumo, las publicaciones académicas recurren a números especiales o temáticos en el que se guarda una cierta coherencia entre las investigaciones publicadas, sin que realmente se supere el aislamiento mutuo. Para que Estudios Marxistas cumpla su papel de foro de encuentro del campo marxista, debe ser el espacio de la discusión y la polémica. Dando prioridad a las investigaciones que aporten a las discusiones del campo estaremos ayudando a que el debate sea de doble de vía, de lectura y réplica, de retroalimentación continua. Por eso, más que en secciones temáticas, la revista aspira a ser el foro de controversias en las que la mejor de las contribuciones será siempre una que tenga en cuenta la historia misma de la discusión en que participa.

Por último, es importante explicitar otras estrategias que deben ser tenidas en cuenta para el éxito de una revista académica y que van más allá de los objetivos específicos de intervenir en el campo marxista. Los requisitos institucionales que buscan la regulación de las publicaciones académicas nos animan a que Estudios Marxistas asuma ciertos rasgos. El más evidente de todos consiste en que las propuestas serán evaluadas por pares ciegos que determinarán la calidad e idoneidad de cada aporte para ser publicado. Además, la revista adopta la publicación continua ─lo que significa que no habrá números con una periodicidad determinada─, de manera que cada propuesta aprobada será publicada tan pronto el trabajo de edición esté terminado.

 

 

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