Como lo prueba el coronavirus, USA es un estado fallido

Como lo prueba el coronavirus, USA es un estado fallido. Como lo estamos viendo, USA implosiona en medio del horror y la incredulidad.

Umair Haque Abr 6/20

Hace casi una década, sugerí que Estados Unidos se estaba convirtiendo en un estado fallido. Los expertos, al instante, se volvieron locos. Creo que fui atacado en el New York Times y Vox y otrode su estilo, o tal vez fue por algo más. No importa. Mi punto era simple: los principales indicadores de progreso social en USA empezaban a implosionar, desde los abstractos, como la confianza y la felicidad, hasta los duros, como los ahorros y el ingreso. USA se estaba convirtiendo en una sociedad incapaz de proporcionar incluso lo más básico de la vida a sus ciudadanos. ¿Qué iba a pasar?

En la década siguiente, mi tesis se mostró severamente cierta. Los estadinenses confrontaron una nueva realidad distópica. Una mezcla de cosas como «bancarrota médica» y «almuerzo al debe». La clase media se convirtió en otra minoría. El 80% de los estadinenses comenzaron a vivir al día. El 75% tuvo dificultades para pagar facturas básicas como servicios públicos, vivienda y educación. La mitad de los estadinenses trabajaba en empleos de «bajos salarios». Las consecuencias del colapso también eran predecibles y fueron terribles. En su furia y desesperaciónmuchos estadinenses, recu-rrieron a un hombre fuerte. Hoy es su presidente.


Y ahora, en medio de 
la pandemia, queda poca duda: USA es un estado fallido. Es algo extraño y nuevo en la historia: el primer país pobre del mundo rico, el primer estado rico y fallido de la modernidad. Apuesto a que también lo sientes. Ayer, las cosas básicas que USA no podía proporcionar a su gente eran: trabajo, atención médica, educación, jubilación. Hoy, esa lista, en medio de la pandemia, es más larga y más desastrosa: medicamentos, pruebas, ventiladores, máscaras, garantía de ingresos.


La forma en que pienso sobre los estados fallidos es simple. ¿Puede una sociedad proporcionar 
lo básico a las personas, si o no? Si no, ¿qué sistemas e instituciones particulares han fallado? Por lo general, se reducen a 3: político, económico e intelectual. Pensemos un poco en eso.

En medio de la pandemia, la economía de USA falla catastróficamente. 30 millones de personas han solicitado ayudas de desempleo en las últimas semanas. Esa tasa semanal es el 3% de la fuerza laboral. Y significa que 1/4 parte de la economía estadinense estará desempleada en dos meses y la mitad en cuatro meses. Son números horribles, no vistos ni en tiempos de guerra: una catástrofe sin paralelo.


La razón por la que los sistemas económicos de 
USA se están derrumbando es porque sus sistemas políticos lo permiten. El Congreso y el Presidente ofrecieron a las personas y empresas un paquete de estímulo que los respalda durante solo una semana…en medio de una crisis que durará meses. Como resultado, las personas y las empresas están en pánico. Los despidos masivos comenzaron. Olas de negocios están cerrando sus puertas. ¿Quién puede permitirse mantener sus puertas abiertas cuando el gobierno le ofrece solo una semana de apoyo…cuando ya ha pasado más de una semana? ¡Bang!


La economía está explotando, y ahora está preparada para una depresión sin igual, incluso 
mayor que la Gran Depresión. Se estima que la economía se reducirá aproximadamente un 30% Creo ser optimista. Cualquiera que sea el número final, en realidad no importa. Reducciones de dos dígitos como esa son realmente desconocidas. Se sentirán como el fin del mundo. Las personas ya están perdiendo sus empleos; a continuación, van a perder sus medios de vida, ahorros, activos y hogares. Además, dado que el quebrado contrato social de USA vincula cualquier forma de protección social al empleo, la gente se quedará sin atención médica, tratamientos y medicinas en medio de una literal pandemia mundial.

No hay otro país en la tierra, ni uno solo, que haya puesto a su gente en tal situación. Es en serio. Incluso en Pakistán y Nigeria, el cielo y la tierra están siendo movidos para brindar atención médica a los enfermos. Claro, esos países no tienen los recursos que USA  pero al menos lo intentan. USA hace lo contrario: abandono y traición a las personas.

Cientos de miles de estadinenses se están enfermando innecesariamente y un gran número morirá. Nueva York piensa enterrar sus muertos en parques públicos. USA se está convirtiendo en una morgue, hecha de ideologías fallidas, instituciones rotas y líderes despóticos.

Llega Jared Kushner, entra a la brava en la refriega. Él es el responsable de dar respuesta a esta pandemia. El yerno del presidente, cuya lista de logros incluye principalmente ser un…malandrín de barrio marginal. ¿Esperar qué? Un demagogo loco ha nombrado a su yerno… no solo porque puede … sino porque hay mucho dinero en medio de la crisis. Pero mire la realidad más profunda. Es un nivel impresionante de nepotismo. Un preciso calco de Uday o Qusay Hussein que torturaron a su gente. Kush solo los deja morir en masa. Hay alguna diferencia, claro, pero no muy grande.

Mientras tanto, los estados compiten entre sí por los ventiladores, lo que pone su precio por las nubes. En lugar de una coordinada respuesta nacional: no más ofertas, compramos todos los ventiladores a un precio fijo y justo, para que las personas puedan recibir tratamiento…no hay…nada. Solo «competencia de mercado». Pero es precisamente durante las catástrofes que debemos cooperar o perecer si es mayor la catástrofe, más. Competir por recursos escasos en tiempos de crisis solo suma desastres a la catástrofe, eleva los precios, limita los recursos, distorsiona la asignación, impide la distribución y crea una pérdida de confianza. Por cierto: incluso la India anunció un plan para financiar la creación de ventiladores de bajo costo. ¿Ya ve la magnitud del fracaso de USA?


¿Qué otra sociedad está dejando que cientos de miles de personas caigan enfermas y quién sabe cuántas 
más mueran, en aras de la ideología, el poder y las ganancias? ¿Por pura negligencia e irresponsabilidad del deber civil básico? ¿Solo porque no hacer nada es más fácil y se puede ganar más dinero de esa manera? Literalmente, ninguna.


Como si eso no fuera suficiente, el lunático presidente de 
USA está utilizando lo que está en la reserva nacional como moneda de cambio político. Entonces, los estados cuyos gobernadores le han sido leales están recibiendo más recursos críticos, ya sean ventiladores, máscaras o dinero, mientras que aquellos que no lo han hecho no reciben nada. Déjame decir eso más claramente. El presidente de USA está utilizando la pandemia mundial como prueba de lealtad política y si las naciones enferman y mueren, ¿a quién le importa? Que diablos! ¿Te imaginas que eso suceda en Francia? ¿Italia? ¿Alemania? Es un acto de tal depravación moral que es difícil incluso expresar mi desprecio en palabras. Ni siquiera en Pakistán o Afganistán el Primer Ministro utiliza la pandemia como herramienta para castigar a los desleales. Así de bajo ha caído USA.


Todavía no hemos terminado, pero resumamos. La economía de 
USA está muriendo. Dado que sus instituciones políticas apenas podrían ahora, debilitadas y paralíticas, mover un dedo para salvarla, ofreciendo apenas una semana de apoyo a empresas y hogares, durante una pandemia global de meses. Mientras tanto, el presidente comenzó a usar la pandemia no solo como una forma de consolidar el poder y el lucro, a través de niveles asombrosos de nepotismo, sino también como una prueba política para eliminar a los rivales. En este caso, literalmente: dejarlos a las fauces de la enfermedad. Dios mío. ¿Ya te da vueltas la cabeza? ¿No te sientes enfermo? Lo estoy, y no lo digo por las apariencias.


Ahora consideremos a los intelectuales de 
USA, cómo enseñan a la gente a pensar. Es cierto que han hecho algo de alboroto, tan solo un poco y de todas formas incorrecta. Creo que soy el único que señaló que el estímulo equivale a una semana: eso no hace sonar ni mi propio pitome pregunto por qué demonios soy el único que hace matemáticas de escuela primaria.Seguro cualquier intelectual medio decente conecte eso. Ese es un pequeño ejemplo del mayor fracaso: la clase pensante de USA realmente no ha conectado los puntos de una ideología y un estado fallido para todos.


Lo anterior revela una cierta ideología que siempre ha estado en el corazón del pensamiento estadinense. Darwinismo. Los débiles deben perecer. Solo los fuertes deben sobrevivir. Los débiles son cargas, responsabilidades y parásitos. Esa es la forma de pensar más estadinense de todas. Durante la esclavitud, era la lógica usada para encadenar un continente y traficarlos por todo el mundo. Luego, durante la segregación, fue la lógica moral formativa de lo que se convertiría en el capitalismo estadinense, como se describe, por ejemplo, en la magistral obra «La selva» de Upton Sinclair.


Esa lógica de pesadilla, los fuertes deben sobrevivir y los débiles perecer, se convirti
ó en algo en lo que el estadinense promedio creía. Rupert Murdoch, Fox News, Newt Gingrich, miles de «grupos de expertos» financiados por multimillonarios les golpearon la cabeza una y otra vez. Por lo tanto, en la década de 1980, los estadounidenses se convirtieron en las únicas personas en el mundo que votaron en masa en contra de elevar sus propios niveles de vida.

¿Quién más rechazó tener atención médica,jubilación, educación asequible, cuidado de niños, redes de seguridad…en el mundo…donde se ofrecían tales cosas? Literalmente, nadie. Solo los estadinenses votaron en contra de tener una sociedad funcional, una y otra vez.


El resultado fue que no pudieron tener ningun
a. En la década de 1990, se dio un grave estancamiento económico. Seguro, hubo un boom de las punto.com, pero el ingreso de la persona promedio no ha crecido desde los años 70.

Movilidad, confianza, felicidad, ahorro: todo comenzó a caer. En la década de 2000, la vida estadinense mostraba destellos de distopía: la persona promedio comenzó a vivir mucho, mucho peor que, por ejemplo, su contraparte canadiense a través de una frontera imaginaria, una vida más corta, más pobre, más solitaria, más insalubre, más infeliz. En la década de 2010, la vida estadinense verdaderamente se volvió distópica, compuesta de cosas que dejaron boquiabierto al resto del mundo. Un tiroteo semanaen escuelas, facturas de hospital más altas que una casa nueva, educación universitaria más costosa que la cuenta del hospital y así todo.

Todo eso refleja una simple verdad. A los estadinenses se les había enseñado que tener un gobierno robusto y un contrato social que funcionara era algo malo. Que las formas simples de cuidarse el uno al otro ahora normal en todo el mundo…como la salud pública y la jubilación…eran formas de debilidad, y la debilidad equivalía a la muerte. Pero, ¿cómo vives sin atención médica? ¿Sin ingresos? ¿Sin medicinas?

La simple lógica humana se había vuelto loca, institucionalizada ahora en una economía y una ciencia política descabellada, puesta en ecuaciones, que se enseñaban en las excelentes universidades de la Ivy League, y luego se transmitían en forma de titulares todas las noches a través de la TV.

¡Nadie merece nada! ¡Los derechos humanos son una forma de comunismo, y el comunismo es un asesinato en masa! ¡Ahoga al gobierno en una bañera! ¡Debes trabajar hasta el día de tu muerte y nunca tener un centavo que mostrar! Que Estados Unidos se había vuelto soviética: incapaces de ver a través de una ideología tonta, infantil y fallida.

Los valores se estaban endureciendo, convirtiéndose en autodestructivos, incapaces de mantener una sociedad moderna y funcional. Siglos de darwinismo, destilados desde el veneno amargo de la esclavitud, al cóctel tóxico del hipercapitalismo, habían enseñado a los estadinenses que solo las siguientes cosas eran buenas, deseables y necesarias: agresión, crueldad, egoísmo, ira, violencia, individualismo del tipo más superficial, tener más cosas que ningún otro. La capacidad de ser el depredador más grande, más hambriento y más despiadado.

Ninguna forma de acción colectiva, sin siquiera alguna de emoción colectiva, fue permitida, alentada, tolerada. Incluso la atención médica pública básica fue descartada y demonizada como «socialismo» o incluso «comunismo», pero espera, ¿alguien estaba pidiendo nacionalizar bancos y redes de energía o hacer que la gente viviera en apartamentos comunales?


Quizás dudes de mí. Eres más amable que yo. Muy bien. Pero, ¿por qué entonces los estadi
nenses son las únicas personas en el mundo que han sido absolutamente indiferentes al sufrimiento mutuo? ¿Tan indiferente que felizmente negarán a sus vecinos la atención médica y la jubilación y el cuidado de los niños? En última instancia, lo que los estadinenses se negaban mutuamente era un contrato social funcional, un gobierno funcional y sistemas e instituciones que proporcionaran los básico para todos.


Una pandemia solo resalta todo eso. Es la culminación de esa tendencia, no el comienzo. Se eligió a un lunático como Trump porque suficientes estadi
nenses, particularmente entre la clase trabajadora y la depauperada clase media, estaban lo suficientemente desesperados como para recurrir a un demagogo, que culpaba de sus males a las mismas odiadas minorías. Por supuesto, un demagogo no construirá un estado funcional más robusto: lo desollará hasta el tuétano y creará un estado autoritario en la sombra. Eso es lo que USA tiene hoy.


¿Por qué Estados Unidos tiene Gestapos y camp
os de concentración, pero no puede facilitar ventiladores y máscaras? ¿Por qué puede desgarrar a los bebés de sus padres, pero no brindarles a las personas atención médica y medicina decentes? Porque uno, por supuesto, es el precio de lo otro. La parte realmente perturbadora de la triste y extraña historia de USA es que los estadinenses son quienes eligieron, paso a paso, este extraño y sombrío destino, donde los sociópatas y los autócratas los gobiernan, negándoles lo más básico de todo: la vida misma. Mutuamente se deshumanizaron de vuelta a la servidumbre. Esa es la más clara y pura definición de un estado fallido que se me puede ocurrir.


América fracasó. Se convirtió en algo muy parecido a una distopía fascista autoritaria. ¿Sabes lo que pasa en esos lugares? Los débiles quedan para perecer. Porque son la verdadera infección, manteniendo lo puro y verdadero de su lugar legítimo en la historia, que es suprema, con violencia, sobre todo lo demás. La pandemia, para la mente fascista, está haciendo el mismo trabajo que el camp
o de concentración, la redada, la purga, la separación familiar. Aventado. Segado. Trillado.


Es una historia oscura e inquietante 
la que te he contado. Mucho más oscura que hace una década. Solo me queda una pregunta por hacer:


¿Cuándo aprenderá
 la gente de los Estados Unidos a usar la hoz que siega el trigo?


Umair
Abril 2020

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